Desmintiendo a José Antonio Meade Reforma Educativa

Como José Antonio Meade Usa como bandera electoral la cancelación de la Reformas Educativas

Una vez empezadas las campañas electorales, los candidatos a la presidencia de México han mostrado un pobre nivel de debate e intercambio de ideas, centrándose la mayor parte del tiempo en descalificaciones y generar rumores sobre posibles escenarios en caso de tomar alguna decisión de corte radical.

Quizá el tema más polémico tenga que ver con la reforma educativa, ya que José Antonio Meade ha sido insistente en que no puede haber marcha atrás en cuanto a los cambios de ley que afectan al aparato escolar del país. Pues de darse un giro en la legislación, el país entraría en una zona de desastre para las familias al no poder tener a sus hijos en escuelas de tiempo completo, ser educados por docentes altamente calificados, así como asistir a escuelas con buena infraestructura.

La realidad es que las escuelas de tiempo completo en México son pocas, ya que solo existen 25 mil a nivel básico de un total de 208 mil, es decir, representan tan solo el 12% del universo, además de que la ubicación de esos centros no siempre se da en las periferias, sino en el centro de las ciudades de acuerdo con datos de INEGI, lo cual no favorece a población con ingresos bajos. En lo que se refiere a los docentes y su formación se tiene nula información, así como el estado real de cada escuela.

Por tanto, los argumentos a favor de no cancelar la reforma educativa expuestos por el candidato priista giran en torno a que el mejor escenario posible para la educación en México es seguir la ruta propuesta por Enrique Peña Nieto, aunque al día de hoy se haya avanzado muy poco. Pues si se revisan las condiciones laborales de los docentes, estas siguen iguales antes y después de la reforma, tal como se menciona en La precarizacion y flexinilizacion del trabajo profesional docente de México. En lo que se refiere al alumnado, la reforma educativa no ha generado ningún estímulo para reducir la deserción escolar a niveles básicos, pues la tendencia sigue siendo la misma, tal como muestra el informe de este año del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) llamado La Educación Obligatoria en México.

El problema es que no se está tomando en cuenta que para que un nuevo modelo educativo tenga éxito es necesario que existan condiciones previas, tales como un ambiente de seguridad generalizado e ingresos familiares adecuados.

La reforma educativa por sí misma es incapaz de brindar soluciones en el corto y mediano plazo.

Un país sumido a la violencia y con franjas dominadas por el crimen organizado impide que los centros escolares funcionen de manera adecuada, ya que los criminales serán los encargados de regular la vida social, económica y educativa de la región.

Por lo que Meade no puede afirmar que la reforma educativa tendrá éxito en ciudades donde el Estado no tiene presencia.

El otro factor mencionado es el referente al ingreso.

Esa variable tiene la función de favorecer que los alumnos sigan en la escuela, y como estímulo de que la movilidad social existe y se puede alcanzar a través de mejoras en los niveles de escolarización a nivel profesional o técnico.

Por ejemplo, una familia con ingresos por encima del promedio nacional tendrá mayores probabilidades de mantener a sus hijos dentro de un centro escolar.

Y poder así capacitarlos para un empleo y que en el mediano y largo plazo puedan mantener o mejorar el nivel de vida con el que contaron los años previos.

En países desarrollados la movilidad social vertical, es decir, las posibilidades de salir de la pobreza o no, pasan por la formación académica y técnica.

Es decir, a mayores grados de escolaridad o de capacitación en el trabajo, los ingresos tienden a ser mejores que en el pasado, por lo que existe un estímulo positivo para mantenerse escolarizado.

A la par que el Estado otorga las garantías necesarias para ofertar educación de calidad en todos los niveles.

José Antonio Meade, en un acto desesperado de campaña, usa como bandera electoral el que una posible cancelación de la reforma educativa por parte de Andrés Manuel López Obrador sería fatal para el país, sin considerar que es necesario crear condiciones previas para el buen funcionamiento de docentes y alumnos.

Esas condiciones previas y necesarias que el partido que postula a Meade no fue capaz de generar en los últimos 40 años.

Cancelar la reforma educativa no es lo peor que le puede pasar al país en el corto o mediano plazo; no atender los problemas de inseguridad y desigualdad en el ingreso sí es algo que propiciará descomposición social y que ninguna reforma educativa funcione, sin importar si fue hecha por un grupo de expertos en la materia.